Aunque pase más desapercibida, la evolución del vino en la botella es igual de importante que su crianza en barrica, por lo que hoy desvelamos algunos datos claves y consejos para consumir el vino en el momento adecuado.

La maduración del vino en botella, junto a la conservación del vino ya embotellado, son temas en los que suele haber dudas o falsas creencias que pueden confundir al consumidor a la hora de elegir un vino o de saber cuál es el mejor momento para descorchar una botella.

El envejecimiento o maduración del vino en botella no surte el mismo efecto en todas las variedades, por lo que también es bueno saber qué tipos de vinos ganan en sabor y características tras un tiempo de reposo.

Evolución del vino en la botella

Solemos identificar la fase de crianza en la elaboración de vino con su evolución en barrica. Pero la maduración en botella también es un paso clave para cualquier vino, comenzando por realizar un embotellado adecuado.

Se suele dar por hecho que los vinos tintos son mejores cuanto más tiempo han envejecido en botella, pero todo depende del tipo de vino y si su elaboración se ha planteado para consumirlo en un corto o largo periodo de tiempo.

De lo que no cabe duda, es que cualquier vino recién embotellado debe reposar un tiempo en este recipiente para estabilizarse y poder consumirlo en las mejores condiciones.

Es lo que se conoce como la fase final de maduración del vino, y es en este tiempo en la botella donde se suceden diversas reacciones químicas entre el alcohol, el agua, el oxígeno y los ácidos, que tienen su efecto directo en el aroma y sabor final de cada vino.

Por este motivo, es muy importante que en este tiempo de maduración -que no aún de envejecimiento- las condiciones del espacio donde se almacenan las botellas sean lo más constantes posibles.

Es preferible que no haya cambios bruscos de temperatura, ni exposición a la luz, ya que estas variaciones afectan al proceso de las reacciones químicas y al comportamiento de los elementos.

Así que son muy acertadas las recomendaciones que dicen que la mejor forma de conservar el vino es un lugar fresco, seco y oscuro.

Respecto a la fase del embotellado, el proceso y el momento elegido también condicionan la calidad final. El vidrio de la botella también aporta matices al vino que continúa madurando, al igual que el momento de cerrar la botella -el material elegido para esto es otro gran tema a debatir- con el que se limita la entrada de oxígeno.

En este periodo en el que el vino se mantiene cerrado y con una exposición limitada al oxígeno de dentro de la botella, se produce un proceso de maduración más lento que permite que una elaboración vaya ganando complejidad, matices y toques distintivos en su sabor, aroma y textura.

Como hemos comentado en el inicio, no todos los vinos sufren la misma evolución y este proceso depende de cuál es el momento indicado para su consumo. Generalmente, la mayoría de vinos se deben consumir antes de que comiencen su fase de maduración, ya que se considera que es su momento de plenitud. Pero, como para todo, siempre hay excepciones a la norma.

La etapa de maduración y plenitud de un vino

Es una etapa delicada para el vino, por ello que sea conveniente consumirlo antes o una vez superado este periodo. El motivo es que en esta etapa el vino sufre diversas transformaciones que afectan a su astringencia y aroma.

Se suele decir que es la fase en la que el vino está creciendo -un símil a que se encuentra en la extraña fase de la pubertad que todos hemos sufrido- por lo que mejor es esperar a que acabe de madurar y alcance su plenitud.

Y, por supuesto, un vino joven tendrá una maduración muy corta, por que el objetivo de este tipo de vinos es que destaquen por sus aromas y sabores frutales.

A diferencia de los vinos tintos de crianza, en los que el consumo debe de realizarse tras un periodo de tiempo más considerable con el que se ha conseguido un vino con mayor empaque e intensidad de matices.
Los matices son más complejos y diversos, al igual que las notas de sabor que se van descubriendo, debido a lo que aporta el tiempo de crianza en barrica y cómo estos elementos se han afinado en la botella.

Y es aquí donde reside uno de los encantos de la enología, cuando se busca dar con el momento idóneo para descorchar un vino de crianza y que sea el más acertado para disfrutar de todos sus matices, disfrutando de la suma de todos los factores y elementos que han intervenido en su elaboración.

Y también es aquí el momento crítico donde daremos con un vino que nos sorprenda por su sabor y complejidad o, por el contrario, que haya entrado en su declive y haya comenzado a perder cualidades.
Para comprobar si el envejecimiento de un vino ha sido el correcto o si ya ha entrado en declive nos podemos fijar en:

  • Si el color ha perdido intensidad y brillo.
  • Si el sabor es más seco y escaso de matices, tirando a amargo y ácido.
  • Si el aroma frutal no se percibe.

Consejos para su buena conservación del vino en casa

Y ya por último, si no tienes claro cuál es el mejor lugar de tu casa para conservar tu colección de botellas o estás pensando en dónde colocar el botellero, estas indicaciones te serán de gran ayuda:

  • Guarda el vino en un espacio donde no reciba luz natural directa y más bien esté oscuro.
  • Opta por un espacio en el que los cambios de temperatura no sean muy extremos y se mantenga en torno a los 16ºC y 18ºC.
  • La mejor posición para almacenar las botellas es en horizontal.
  • La humedad recomendada para que el vino esté en las mejores condiciones debe ser sobre un 70%.
  • Es importante conservar las botellas en un lugar bien ventilado y sin olores muy fuertes.
  • Y, sobre todo, intenta que sea un espacio donde no debas de mover las botellas con frecuencia y puedan reposar.

Siguiendo estas pautas, cualquier vino que guardes en casa conservará las mejores condiciones hasta el momento de su degustación.

Con esta información sobre las nociones básicas de cómo evoluciona un vino embotellado y sus fases de maduración, podrás saber si es el mejor momento para consumir un vino.

Porque lo más apasionante de la enología son todos los descubrimientos que se pueden experimentar sobre cada tipo de vino: cómo ha envejecido, las condiciones de su elaboración y cómo todo eso se traduce en los matices que perciben nuestros sentidos.

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