Hay tres fechas importantes en el ciclo biológico de la vid: la brotación, la floración y la vendimia. El enoturismo primaveral vive su máxima expresión en la segunda de estas etapas, cuando las vides florecen y son polinizadas. Es la estación donde los viñedos se despampanan y se encuentran en su mayor esplendor.

En el caso de Bodegas Estefanía, localizadas en nuestras tierras leonesas, es el período más especial del año, sin duda el mejor para pasear por las extensas viñas repletas de vegetación; todo un regalo a los sentidos para inspirar a nuestros enoturistas con la belleza idílica de la DO Bierzo.

Y es que las estampas de los terrenos octogenarios de Bodegas Estefanía durante la floración son la razón de peso por la que los enoturistas primaverales escogen este paisaje leonés: con los techos de pizarra, algún que otro peregrino del Camino de Santiago y paisajes inspiradores que rodean el edificio que se levanta donde antes había una lechería.

 La Florida:

Es tal la imagen que proyecta Bodegas Estefanía en esta época del año, que su viñeta ha inspirado la creación de uno de sus vinos Mencía: el Tilenus La Florida, que se bautiza así porque su origen reposa en las zonas de la viña donde aparecen más flores durante la primavera. Además, tanto su sabor floral y aromático, como su precioso color granate, sintonizan con su nombre.

Esta estación convierte a Bodegas Estefanía en uno de los puntos clave para las escapadas del enoturismo primaveral, por su perfecta combinación de vino y paisajes, que despiertan los sentidos con el gran abanico de colores, sabores y aromas.

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