Compartimos el quinto de la serie de artículos sobre el Fondillón publicados en el Diario Información y escritos por nuestro Responsable de Desarrollo de Negocio de MGWines, Rafael Poveda.
Esperamos que disfrutéis de la lectura. 

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Cada región vinícola del mundo tiene su propio barrica de crianza, las más conocidas son burdeos 225lt. Jerez 600lt. y Oporto 630lt. En Alicante, para criar el Fondillón, tenemos nuestro propio envase y nos ha acompañado durante cuatro siglos. Tonel es la forma culta de nombrarlo y su capacidad es de 1.732,50Lt. Ese tamaño tan absurdo tiene una explicación. Desde tiempo inmemorial los boteros alicantinos construyeron los toneles utilizando una magnitud medieval llamada cànter o cántaro, muy antigua y previa por supuesto al sistema métrico decimal que medía 11,55litros. Los toneles más comunes solían tener 150 cántaros aunque también se fabricaban en menor cuantía de 125 cántaros, norantenos de 90, vuitantenos de 80 y sixantenos de 60.

El tonel se construía con roble americano procedente de Canadá y del norte de Estados Unidos. Llegaba al puerto de Alicante en gruesos troncos y a veces en grandes tablones, sobre las cubiertas de los barcos pesqueros que arribaban procedentes del mar del norte con sus bodegas llenas de bacalao, que fue durante varios siglos el alimento de los pobres.

A base de ingenio, fuego y golpes los boteros de Alicante, Monóvar, Villena y demás pueblos, cortaban y doblaban las duelas. Las de la panza se volvían herméticas a base de presión y las del fondo poniendo entre ellas una tira de enea que hacía las veces de junta natural. Un buen tonel debía tener duelas de 1,50 pulgadas (3,81cm.) de grosor y cinco cèrcols (aros) de hierro a cada lado. El argot bodeguero recibían los nombres de cap, coll, corbatero, coleto i panxut (Cabeza, cuello, corbatero, coleto y panzudo).

El tonel era un envase estático y siempre se utilizaba para criar los vinos y el Fondillón, antaño también para fermentar. Para transportar el vino al puerto se utilizaban otros tamaños menores como las pipas y bocoyes todos ellos hechos de madera de castaño. Los mejores Fondillones duermen hoy en día en toneles centenarios celosamente guardados y esperando ser degustados en los grandes momentos de la vida. Hay que tener paciencia.

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